15.02.2016

Cool Fiction

A estas alturas de la película son pocas las empresas que aún no tienen claro que la innovación es la vía, el principal camino hacia la competitividad.

Con la de eventos, actos, blogs, portales, instituciones, centros, fundaciones, ayudas, subvenciones, consultores, facilitadores y demás fauna que se dedica a la innovación, es difícil no dejarse contagiar por esta fiebre “innovadora”.

Innovar es cool.

Y si además lo haces con herramientas como el Design Thinking o Lean Startup, pues ya te puedes ir a un afterwork con tus sneakers y auriculares BeatsAudio a tomar una birra mientras haces networking, todo ello registrado con un buen visual thinking.
Y por favor, no digas que innovas en producto, ni siquiera digas que innovas centrado en las personas (usuarios), di que innovas en servicios, o mejor que haces service design y business design, que es más cool.

El otro día me llamó un responsable de formación de una empresa pública de referencia pidiéndome que le pasáramos una propuesta de formación en Design Thinking. Yo le hice dos preguntas: ¿Qué entiendes por Design Thinking? y ¿Para qué quieres esta formación? No obtuve respuesta. Tal cual te lo digo.

En los últimos años hemos visto crecer en nuestra firma el encargo por parte de clientes que nos dicen “queremos innovar” o “queremos hacer un proyecto de innovación”.

Y uno que allá por el 2008, en un acto de catarsis y reinvención total, toma conciencia de cuáles son las claves de la innovación y qué nos estaba causando esa infelicidad y desgaste en mí y en mi equipo, tiene que adoptar el rol de “oftalmólogo”, o sea, el que ayuda a mejorar la vista de los clientes.

Por otro lado vivimos en la era de la transformación digital (otra etiqueta cool, que lo sepas). Si dices que haces transformación digital tienes altas probabilidades de conseguir un proyecto y de que te den una charla en uno de los miles de eventos sobre el tema o una masterclass en una digital business school, you know?
Pero si haces transformación de organizaciones (sin la etiqueta cool “digital“) o si dices que trabajas la creatividad en las personas y los equipos, o si en lugar de Design Thinking dices que haces innovación centrada en las personas, tienes muchas menos posibilidades de hacer cosas con las empresas.

Esta es la era de la ficción cool (lo que yo llamo Cool Fiction, que mola más), donde nada es lo que parece y todo parece muy cool.

Pero resulta que uno (que no es un millennial, otra palabra cool), llegado a esta altura de la película, se dedica a disfrutar de su trabajo, que básicamente consiste en hacer realidad ideas novedosas que tienen un alto valor para quienes finalmente las usan y a hacer que las empresas hagan esto mismo.

Y es esto, lo que he aprendido en estos casi 23 años en este mundillo de la “innovación” y la “transformación” de organizaciones, lo que compartiré en el Salón mi Empresa, con la esperanza de que algún intraemprendor de alguna empresa, alguna persona valiente, decida que en su empresa tienen que dejar de innovar (léase con un tono cool) para pasar a SER una empresa innovadora.

Esta entrada ha sido publicada anteriormente en el Blog del Salón Mi Empresa