28.02.2014

Impresión 3D, 20 años después

Escribo esta entrada a pocas horas del comienzo en mi ciudad la 3D Printer Party, evento de primer orden en el mundo de la impresión 3D.

Y con este evento en mi agenda, me viene una reflexión sobre todo lo que ha cambiado el mundo de la fabricación digital en estos últimos años.

Así que me apetece hacer un repaso de la historia… mejor dicho, de mi historia en este mundillo con un objetivo: mirar al pasado, para entender el presente y construir el futuro.

Mi historia con la fabricación digital y la impresión 3D

Tengo que remontarme 20 años atrás para recordar mis primeros contactos con las impresoras 3D y con el CAD 3D.
Estaba estudiando Ingeniería de Diseño Industrial en la Universitat Jaume I de Castellón.
Por la escuela pasaba gente de empresas a exponer novedades, y una de ellas era la impresión en 3D.

Unos años más tarde (1999) asistí a la feria INTERMOLDE en Alicante, donde expusieron sus conocimientos los representantes del “Rapid prototiping y Rapid Tooling” en España: Centros Tecnológicos y empresas, con personas detrás que fueron pioneras en liderar estas tecnologías, y con las que posteriormente entablé una buena relación profesional.

Manillas para ventanas - prototipos en SLA y microfusión

Manillas para ventanas – prototipos en SLA y microfusión

Ese mismo año tuve mi primer contacto profesional con la directora en España de 3D Systems, empresa pionera en todo este tinglado del que hablamos.
Ella me fabricó unos diseños que había hecho de una manillas para ventanas, impresos en 3D en cera.

A principios de 2001 fundé la empresa DOMO, empresa dedicada a innovar en productos y servicios, y a implantar procesos de Innovación Centrada en las Personas en empresas.
Desde el primer proyecto hasta el día de hoy todos nuestros productos los hemos prototipado con una u otra tecnología de fabricación digital y de segundas fases (SLS, SLA, FDM, LOM,  DMLS, microfusión, colada al vacío, etc.).
En los años 2003 al 2007 DOMO expuso en la feria PROTODESIGN, única feria en España dedicada en exclusiva al diseño y al prototipado, con alta afluencia de empresas de prototipado rápido (o sea, de impresoras 3D entre otras tecnologías).

Stand DOMO en Protodesign 2005

En 2004 DOMO gana el Concurso Internacional de Innovación y Diseño Cevisama, con el innovador grifo NEXO, fabricado enteramente mediante impresión en 3D (y funcional al 100%).

Nexo - 1er premio Cevisama 2004

Nexo – 1er premio Cevisama 2004

En 2005 nos planteamos crear una división exclusiva de servicios de prototipado rápido a terceros. Afortunadamente no lo hicimos.
Durante todo este tiempo hemos utilizado las tecnologías de prototipado rápido para validar innovaciones antes de salir al mercado, especialmente para test de usabilidad (con usuarios finales).

Fue quizás en 2007 cuando empecé a priorizar mi trabajo sobre las personas más que sobre lo material, aunque esta es otra historia.

¿Por qué os cuento todo esto?

Hace un par de años leí en un periódico local un titular que decía algo así como que “las tecnologías de impresión 3D son lo último en tecnología...”
Como habéis podido observar, se trata de una tecnología que se acerca a sus 25 años de vida, y que hace 15 y 20 años ya estaba al alcance de muchos.
Sin embargo desde hace pocos años se ha producido una explosión de la impresión 3D.

¿Qué es lo que ha cambiado?

Antes de nada, como os he comentado estoy desconectado de este mundillo desde 2007, con lo cual os agradezco todos los comentarios que completen mi información.

El precio

Las máquinas hace 20 años eran prohibitivas (50.000€-100.000€ de media). Solo las empresas podían adquirir una, con el fin de rentabilizarla obteniendo ingresos por los servicios de prototipado.

La “limpieza”

Antes las máquinas no eran apropiadas para tener en una oficina o en tu casa. Hacían ruido y además algunos productos eran tóxicos, con olores fuertes. Con el tiempo aparecieron las impresoras 3D para oficinas (HP y otras) y ahora los equipos domésticos.

 La rapidez

Las nuevas tecnologías permiten hacer piezas en mucho menos tiempo. Antes era casi obligatorio dejar las máquinas trabajando por la noche.

Mayor número de fabricantes

Antes solo había unos pocos, ahora han aumentado considerablemente. Y no hablemos cuando el fabricante eres tu con tu máquina (clonado).

Cambio de paradigma del acabado “admisible”

Antes el uso era exclusivo profesional, y una de las cosas más valoradas era el acabado. Ahí las grandes máquinas profesionales y ciertas tecnologías, son imbatibles. Pero cuando lo que te importa no es tanto el acabado como otras cosas, esto ya no se convierte en una barrera.

Nuevos usos

Antes estas máquinas se utilizaban para crear prototipos antes de lanzar productos, o para lanzar series cortas (especialmente en industrial aeroespacial). Ahora se puede imprimir comida, circuitos y muchas otras cosas, que abre el abanico de potenciales usuarios. Y de hecho es lo que ha ocurrido.

Nuevos materiales

Derivado del punto anterior, han surgido nuevos materiales. Nuevos contratipos con distintas propiedades, con más colores, etc.

CAD 3D más sencillos y económicos

Hace 20 años me formé en sistemas CAD 3D como Euclid o Catia. Y en DOMO adquirimos las licencias de UNIGRAPHICS (SIEMENS). La curva de aprendizaje y el coste de formación son altísimos. En torno a 1999 me formé en la primera versión de RHINOCEROS. Creo que este programa CAD fue el cambio hacia sistemas mucho más sencillos (y con menos necesidades de hardware) lo que favoreció la extensión de los programas CAD 3D. Por otro lado su precio es ridículo en comparación con los grandes.

¿Y ahora qué?

Entre las oportunidades que veo a este sector están:

La comunidad

Este es el mayor factor de éxito de esta tecnología.
El fabricarse uno mismo las cosas (DIY) y el hacerlo en comunidad de forma colaborativa (DIWO).
El estar conectados y compartir ideas, conocimientos, experiencias, aprendizajes y buenos (y no tan buenos) momentos.
Las tecnologías las mueven las personas.

La proactividad, como tendencia

El crear algo por uno mismo, ser parte activa (proactiva) del sistema y no estar esperando que todo su entorno le venga dado. Es un cambio de paradigma muy importante que en la medida que va a ir creciendo, permitirá que este sector crezca hasta cotas ahora poco visibles.
Los que hablan de la 3ª revolución industrial explican muy bien este cambio de paradigma.

La creatividad como elemento fundamental de la formación de la persona

El tener o utilizar una impresora 3D no es ni debe ser algo exclusivo de los ingenieros o de los “frikies”.
La creatividad como parte del ADN del ser humano, es algo vital, y estas máquinas y tecnología son una maravillosa herramienta para poder desarrollarla, ya que a la imaginación le unes las manos, lo tangible, el poder ver y tocar tus ideas.
Ya lo señalaba un tal Maslow al colocar la creatividad como necesidad superior de las personas en su pirámide.

Es por esto que estas tecnologías deberían de enseñarse en las escuelas desde bien pequeños, independientemente de si los niños van a ser ingenieros, abogados, médicos, tenderos o músicos.

Mi sentimiento

Me alegra profundamente esta explosión de la fabricación digital y la impresión 3D, por todo lo que está suponiendo de cambio profundo en la sociedad.
Y me alegra que mi ciudad, León, esté liderando este cambio en España.

Agradezco desde aquí la labor del FabLab de León, por su espíritu abierto, colaborativo y su corazón puesto en los niños, a fundaciones como la Fundación Cerezales Antonio y Cinia, que además están llevando esto a entornos rurales, a la Colaborativa, a Sintegraf (probablemente los primeros en tener una impresora 3D en León), León 3D, a Jesús López de Uribe (organizador de la 3D Printer Party) y a otros muchos que pido me disculpen si no me vienen ahora a la cabeza.