25.03.2015

14 cosas que DOMO me ha enseñado sobre emprendimiento en estos 14 años

El 01 de marzo DOMO, la empresa que creé, cumplió 14 años.

Ya ha llovido desde que a finales de 2000 decidí dejar aquel trabajo que “era de lo mío” en una empresa chula de embalaje ecológico para clientes como Philips, Hasbro, Valeo, etc. y además cobrando bien con un contrato indefinido.
Se puede decir que fui emprendedor en 2000, aunque como no estaba de moda esa palabra yo decía que era empresario, sin más. Y aún lo sigo siendo.

En estos 14 años hemos llegado a ser 10 personas en nómina y hemos realizado proyectos para grandes y pequeñas empresas, unas más conocidas (REPSOL, INDRA, CASER, THYSSENKRUPP, AXEL SPRINGER…) y otras menos pero igual de importantes, y la gente ha podido adquirir nuestras innovaciones en cualquiera de los 5 continentes. Hemos ganado premios internacionales de innovación y hemos conseguido un buen posicionamiento en el mercado. Pero no todo fue fácil.

Quiero compartir contigo 14 cosas que he aprendido en estos 14 años respecto a emprender, por si mi experiencia pudiera serte de utilidad.

 1. Mejor mal acompañado que solo.

Monté la empresa como único socio y aunque en el año 4º tuvimos durante 5 años a una Sociedad Capital Riesgo con el 35% del accionariado (una experiencia de la que aprendí mucho) ésta no participaba en la gestión del negocio.
El tener otro socio que además sea trabajador tiene sus ventajas:

  • Hay más de una persona tirando del carro (comprobarás que los empleados nunca van a tirar igual que los socios).
  • Puedes contrastar opiniones para la toma de decisiones.
  • Tienes un hombro donde llorar, antes que hacerlo donde no debes (pareja, familia) o aún peor, tragártelo tú solito. Acabará saliendo por algún lado, de manera no deseable.

Y verás, siempre vas a tener que entenderte con alguien: tu pareja, tus clientes, tus colaboradores o personal de la empresa…
Así que me enfoqué en aprender a convivir, a negociar y consensuar con otras personas.
De todas maneras, mejor bien que mal acompañado.

2. Empieza pensando en grande y gastando en pequeño.

Yo no gasté en grande, pero algunas inversiones iniciales sobretodo 60.000 € en dos licencias y formación en el CAD 3D de Unigraphics/Siemens que sumadas al resto de inversiones (superiores a ésta, aunque más necesarias) fue el comienzo de una ruina. Si puedes, empieza con lo mínimo para funcionar y solo reinvierte cuando vayas ingresando el dinero suficiente. Parece de perogrullo pero muchos dábamos demasiada importancia a cómo eran las oficinas,  a la formación, a la investigación o a la publicidad. Todo esto está muy bien cuando el negocio ya tiene un flujo de ingresos suficiente.

3. Empieza con gente que ya esté formada en competencias técnicas.

Está claro que nadie nace aprendido y que hay cosas que sólo se aprenden con la experiencia. Aquí me refiero a que no tengas que formar en los inicios a tu equipo en los aspectos técnicos. Mientras aprenden no producirán y además añadirás a todos los gastos fijos, los gastos extra de formación. Cuando la empresa esté más consolidada ya tendrás tiempo de formar.

4. No hipoteques a nadie más que a ti mismo.

Evitarás sufrir tú y otros. En mi caso nadie me dio un solo euro, ni siquiera pude rescatar el dinero del paro (como no estábamos de moda los emprendedores no había ningún tipo de apoyo). Pero al principio, tras varios préstamos bancarios, necesité un aval para un importante crédito, y por suerte o por desgracia mis padres pusieron su única vivienda como aval.

Cuando has estado al menos 3 veces a un día de cerrar el chiringuito por no tener ni un euro en la tesorería, “gracias” a ese aval ves cómo tu estrés y el de tu familia se multiplica. Y en mi caso, cuando quise tirar la toalla y cerrar, por salud física y mental, este aval fue lo único que me lo impidió. La sensación de impotencia es dura, no la recomiendo.

5. En cuanto el negocio lo permita contrata consultorías.

Contrata a expertos que te ayuden y te den su enfoque en distintas áreas de tu negocio. Y no me refiero solo a mentores poco implicados (porque no cobran y no pretenden invertir). Me refiero a profesionales a los que les vas a pagar un importante dinero para obtener unos resultados. Yo contrataba consultoras en recursos humanos para todos los procesos de selección e incluso para realizar algún “clima laboral”, expertos en mejora de procesos, en finanzas (aún trabajamos con nuestra contabilidad analítica), en coaching, en estrategia…

Esto te va a costar dinero, pero si no sabes lo que estás haciendo, por qué y cómo evolucionar, no crecerás. Además, de los expertos puedes aprender otras maneras de trabajar y en mi caso me ayudó a mejorar como consultor.

Eso sí, cuidado a quién contratas, que no es oro todo lo que reluce…

6. Montar una empresa es el mejor Master.

He trabajado por cuenta ajena en distintos sectores y tamaños de empresas y luego monté la mía propia, desde donde trabajo con gran variedad de empresas y personas. He estudiado en una universidad de las que considero buenas, y no he dejado de formarme con los mejores en gran variedad de áreas.
Pero como lo que he aprendido con la empresa no hay nada comparable.

Además como desde DOMO trabajamos áreas transversales (creatividad, innovación y transformación cultural) he aprendido de empresas y directivos de decenas de sectores distintos, lo que me ha proporcionado realmente una visión global del mundo de la empresa.

Eso sí, antes de emprender pasa por otras empresas, como hice yo. De esa manera obtendrás el aprendizaje desde todos los ángulos. A los emprendedores que lo han hecho directamente desde la escuela se les nota.

El otro día un funcionario de una agencia pública de desarrollo económico me decía que en la región nadie como ellos (él) sabía tanto de emprendimiento, ya que llevaban 20 años en esto. Eso sí, no habían montado su propia empresa. Sin comentarios.

Así que si tu opción finalmente no pasa por montar una empresa, al menos rodéate de los que si lo hemos hecho, algo se te pegará 😉

7. Cobra lo que creas que debes cobrar.

Ni más ni menos. Eso sí, no seas tan ingenuo de creerte el mayor gurú del mundo o que tu producto es el más valorado del mercado al segundo año… Deberás tantear cómo están cobrando los demás, y crear un equilibrio entre lo que quieres cobrar, lo que se cobra por ahí y lo que te van pagando. Finalmente si ves que tu precio no lo compra nadie, aparte de ver si es posible comunicar mejor, bájalo provisionalmente, pero no mucho, porque no sería coherente.

8. Trabaja tus creencias limitantes.

Algunas de las mías eran: “Para triunfar y trabajar con grandes empresas hay que tener unas oficinas de la leche, eso no se puede hacer desde casa” o “Hace falta un mínimo de personas en el equipo para parecer “grandes” y que te den proyectos de consultoría de envergadura”.

En cuanto me las cuestioné (no fue fácil, me llevó 3 años) empezaron a suceder cosas: me liberé de lastres, empezaron a llegar proyectos importantes de consultoría con grandes multinacionales y grandes importes… en fin, que sucedió la magia.

9. La Administración, los políticos y la Universidad en dosis pequeñas.

Desde que descubrí la importancia que tiene la cultura de una organización y de sus colaboradores en la felicidad y los resultados, evito colaborar en lo posible con estos estamentos. Y hablo de evitar colaborar en proyectos comunes, donde en equipo debáis llegar a un resultado. Otra cosa es que tú tengas un producto-servicio que te quieran comprar tal cual (por ejemplo formación), sin necesidad de trabajo en equipo.

Son culturas muy distintas a la de la empresa privada. Te “quitan” mucha energía. Y sí, ahora soy más feliz y tengo mejores resultados.
Es curioso porque cada vez me rodeo de gente con la que quiero emprender nuevas cosas me pone como condicionante no trabajar con estos círculos.

10. Nada de becas y subvenciones.

Sé que cuando se está empezando es muy goloso, pero créeme cuando te digo que no hay que tener prisa en crecer y que estas gestiones solo te desvían la energía de lo importante: tú, tu equipo (y colaboradores) y las personas (usuarios) a las que vais a atender.

Yo “me quité” en 2010, llegando por entonces a rechazar una beca concedida para tener un becario que cobraría 12 meses x 1.200 €.

11. Rodéate de gente mejor que tú.

Aunque no me gustan las comparaciones. Mejor diría rodéate de gente excelente, con alta profesionalidad, con calidad humana y con los mismos valores que tú. Cuando en 2009 empecé a hacerlo, por ejemplo al crear una alianza con mi amigo y colega Matti Hemmi (el que hizo este vídeo) o al incorporar a la gente que está ahora en el equipo de DOMO, la película cambió por completo. De nuevo surgió la magia.

12. Cuando creas que ya estás en el punto donde querías estar, desaprende y reinvéntate.

Yo lo hice entre 2007 y 2010, y ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida. Y recuerda que “solamente está perdido el que está parado”.

Sé cuál es mi propuesta y la de mi negocio ahora, pero no sé cuál será la de dentro de unos años.

13. Tu vida está por delante de tu empresa.

Poca explicación tiene este punto. Recuerda que tu salud es tanto física como mental, y es fundamental mantener un equilibrio entre ambas. No caigas en la trampa del abandono por centrarte únicamente en la empresa. Y recuerda que las relaciones personales/ sociales son parte fundamental de tu vida.

Por otro lado recuerda que tu negocio solo es algo que has creado para estar a tu servicio, y que si en algún momento eres tú el que está a su servicio debes cambiar las cosas o cerrar.

Aprendí a desapegarme emocionalmente de mi negocio.

14. Ser coherente y ser uno mismo es la mejor estrategia.

Qué curioso, pero cuando hacemos negocios o estamos en una empresa nos comportamos de distinta manera que en la vida personal. ¡Y qué equivocados estamos! Yo lo hacía así pero hace tiempo me di cuenta que como en la vida, las personas, los usuarios, los clientes quieren gente y empresas auténticas, con personalidad, coherentes con sigo mismas. Y además ésta es la mejor manera de comunicar y la más barata. Pero sobretodo la que más felicidad proporciona a ti y a los que te rodean.

 

No me arrepiento de haber emprendido, por mi forma de ser no tenía otra opción.
Si volviera a empezar corregiría sobretodo el punto 13.
Y por supuesto he aprendido otras muchas cosas, pero he querido empezar por estas 14 porque me parecen las más básicas.

Espero que te sea de utilidad y estaré encantado de leer tus comentarios.